Método
Preparar la oposición trabajando, un plan de 12 horas semanales
Sin ocho horas diarias también se aprueba, pero el margen de error es cero. Un plan realista para quien estudia después de la jornada.
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La imagen del opositor que estudia ocho horas diarias existe, pero no es la mayoría. La mayoría sale de trabajar a las seis, llega a casa cansada y saca lo que puede. Y aprueba gente así todos los años.
Lo que cambia no es el número de horas, es que con doce horas semanales no te puedes permitir desperdiciar ninguna. Quien estudia cuarenta horas puede dar tumbos dos días y recuperar. Tú no.
Empieza por contar el tiempo que tienes de verdad
Antes de planificar nada, mide. Durante una semana anota cuánto estudias realmente, no cuánto pensabas estudiar. Casi todo el mundo se lleva una sorpresa a la baja.
Con ese dato real, monta un horario que puedas cumplir un martes malo. Un plan que solo funciona en tu mejor semana no es un plan. Doce horas semanales sostenidas durante un año baten a veinte horas durante mes y medio seguidas de abandono.
Un reparto que aguanta
Cinco días laborables más el fin de semana. Algo así:
- De lunes a viernes, hora y media al día. Un bloque de contenido nuevo o repaso, y un bloque corto de test.
- Sábado, tres horas. El bloque grande de la semana: tema nuevo largo o simulacro.
- Domingo, hora y media. Repaso de la semana y cuaderno de fallos.
Son doce horas. Si un día entre semana es imposible, mejor pasar a cuatro días de hora y media que fingir cinco y fallar dos.
Elige siempre la misma franja horaria. El estudio que se decide cada día se negocia cada día, y se pierde. El que está fijado a una hora concreta se convierte en costumbre en tres semanas.
Qué hacer en cada bloque
Con poco tiempo, el orden importa. Una sesión de hora y media que funciona:
- Diez minutos de repaso de lo anterior. Sin mirar los apuntes, intentando recordar. Es lo que fija la memoria.
- Cincuenta minutos de contenido nuevo. Un epígrafe, no un tema entero. Objetivo concreto y cerrado.
- Veinte minutos de test sobre lo que acabas de ver.
- Diez minutos de trabajo de fallos. Anotarlos y programar cuándo los repasas.
Nota que hay más tiempo de recuperar que de leer. Leer subrayando es cómodo y deja poca huella. Cuando el tiempo escasea, la lectura pasiva es lo primero que hay que recortar.
Los días malos
Va a haber semanas con turnos raros, con un hijo enfermo o con la cabeza en otro sitio. La diferencia entre quien termina la oposición y quien la deja no es que uno no tenga días malos.
Ten preparada una sesión mínima de veinte minutos para esos días. Un bloque corto de test o un repaso del cuaderno de fallos. Vale poco por sí misma y vale muchísimo por lo que evita: romper la cadena. Recuperar la costumbre después de dos semanas en blanco cuesta mucho más que cualquier sesión.
Aprovechar los huecos muertos
Con trabajo, los huecos son parte del plan, no un extra. El trayecto, la cola del supermercado, la media hora de la comida.
Esos ratos no valen para estudiar temario nuevo, que necesita concentración seguida. Valen para repasar. Test cortos en el móvil, tarjetas de repaso, escuchar un tema grabado con tu propia voz. Veinte minutos diarios de huecos son más de dos horas a la semana que no le quitas a nada.
El calendario largo
Con doce horas semanales necesitas orden a meses vista o llegarás al examen con cuatro temas sin tocar.
Divide el temario entre las semanas que te quedan, dejando libre la última cuarta parte del calendario para repaso y simulacros. Si el temario tiene cuarenta temas y tienes cuarenta semanas, no vas a tema por semana: vas a tema por semana durante treinta y dedicas diez a consolidar.
Revisa ese calendario una vez al mes. Vas a ir más lento de lo previsto, es lo normal. Ajusta el plan en vez de arrastrar un retraso que crece.
Lo que no se puede recortar
Dormir. Quitarle una hora al sueño para estudiar sale caro: al día siguiente rindes menos en el trabajo y en el estudio, y la memoria consolida justo mientras duermes.
Y algo de vida. Un plan que borra a tu familia y a tus amigos durante dos años no se sostiene, y además son los que te van a aguantar cuando venga un suspenso.
Cómo saber si vas bien
No mires solo las horas. Mira estas tres cosas cada mes:
- Temas cerrados frente a los previstos en el calendario.
- Reincidencia en fallos, es decir, cuántos errores del mes pasado repites.
- Semanas cumplidas de cada cuatro. Tres de cuatro es un ritmo excelente para quien trabaja.
Nadie va a preguntarte en el examen cuántas horas tenías libres. El tribunal solo ve lo que sabes.

